Ilustración callejera

La ilustración urbana puede ser vista más allá de su naturaleza pictórica. Es protesta, es necesidad de expresión, es diversión y burla. Trasciende el género visual para convertirse en parte del entorno, la ilustración urbana puede ser instalación o site-work. 


El género ha ganado mucha fuerza en los últimos años con exponentes como el británico Banksy o el frances Blek Le Rat abandonando las calles para exponer en algunos de los museos de mayor renombre como el Pompidu parisino o el Brisol inglés. Y no sólo ellos lo han logrado, cada vez más galerías giran sus ojos hacia las calles en busca de artistas que desafían las leyes y las convenciones del arte y abren sus puertas para recibir el talento emergente de las banquetas y el asfalto. Artistas que nacen entre el ruido y el tráfico, entre el smog y la prisa.

Cada día son más los jóvenes artistas (o no tan jóvenes) que deciden expresarse en las calles, al igual que el internet, por la falta de recursos económicos, sociales, técnicos, etcétera que le permitirían penetrar los terribles y temibles círculos del infierno.

En sus orígenes el arte urbano como una protesta social, pero al pasar los años, la temática ha evolucionado de manera dramática. Aunque la protesta aun existe, ya no es tan obvia. Las calles se van llenando de color, de vida y de ritmos alegres o no tanto que iluminan los días y rompen las rutinas. Nos podemos despertar buscando las nuevas apariciones en las calles y los parques, buscando encontrar una razón más para sonreír.